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ERRORES EN LA CONCEPCIÓN DE LAS CIMENTACIONES (I)

Este artículo es el primero de una serie que vamos a dedicar a patologías en la construcción asociadas a errores en la concepción de las cimentaciones. Con esta serie queremos llamar la atención sobre algunos de los errores más comunes que todavía se cometen en su diseño.

Estos artículos se basarán en casos reales que hemos tenido la ocasión de encontrarnos a lo largo de nuestra dilatada experiencia en el campo de las patologías de la construcción. Los fallos que describiremos son debidos, no a errores de cálculo, sino a errores de concepto, que en casi todos los casos se podrían haber evitado si de manera previa se hubiese realizado un buen estudio geotécnico.

El primer error del que vamos a hablar se produjo por no tener en cuenta el comportamiento del suelo a profundidad (por desgracia la carga admisible de trabajo de un suelo no resuelve el problema de las cimentaciones).

Hace poco tiempo estudiamos un edificio presentaba numerosos agrietamientos por asientos diferenciales. Estos se habían producido entre zapatas de distintas dimensiones que según los datos de Proyecto (comprobados en gabinete e “in situ” ) transmitían idéntica tensión al terreno  ( la zapatas menores estaban menos cargadas).

La explicación de este suceso, radica en que en la concepción de la cimentación no se tuvo en cuenta que zapatas de diferentes dimensiones, aunque transmitan idéntica tensión al terreno en el plano de apoyo, no producen solicitaciones iguales a una profundidad determinada.

En el caso objeto de estudio las zapatas apoyaban sobre un estrato competente de arenas y gravas, pero de poco espesor, soportado por otro compresible (arcillas blandas). El bulbo de tensiones producido por las zapatas de menor dimensión apenas afectaba al estrato compresible, mientras que el producido por las zapatas de mayor dimensión solicitaba intensamente a dicho estrato, lo que provocó asientos diferenciales entre las diferentes zapatas originando abundantes agrietamientos en la edificación.

This article is the first of a series that we will devote to pathologies in construction associated with errors in the design of foundations. With this series we want to draw attention to some of the most common mistakes still made in design.
These articles will be based on real cases that we have had the opportunity to study throughout our extensive experience in the field of construction pathologies. The failures that we will describe are due, not to errors of calculation, but to errors of concept, which in almost all cases could have been avoided if a good geotechnical study had been carried out.
The first error that we are going to talk about is not to taking into account the behavior of the depth of soil (unfortunately the permissible working load of a soil does not solve foundational problems).
We recently studied a building with numerous cracks in differential seats. These had been produced between different sized slabs that according to Project data (checked in cabinet and “in situ”) transmitted identical tension to the ground (the smaller slabs were less loaded).
The explanation for this event is that different slab dimension wer not taken into account during the design of the foundations. Transmitting identical tension to the ground in the plane of support does not produce equal demands at certain depths.
In this case the slabs supported a competent layer of sand and gravel, but of little thickness, supported by other compressible (soft clays). The stress bulb produced by the smaller slabs with smaller dimension hardly affected the compressible stratum, whereas the one produced by the slabs with larger dimensions left intensive footprints in the stratum, which caused differential seating between the different footings causing abundant cracks in the building.